El Ayuntamiento edita una ruta con los puntos clave de la tragedia obrera de la explosión de "Mirafé"

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El Ayuntamiento ha editado un plano-ruta con los puntos clave de la tragedia obrera de la explosión de la fábrica de la pólvora Mirafé, acaecida en 1968, causando la muerte de 33 personas, la mayoría mujeres y niños.

La ruta es obra de los historiadores Pere Beneito, José Ramón Valero y Rafael Payá, quienes también publicaron un capítulo dedicado a este tema en el libro “Rutas de Memoria Obrera”. Precisamente de ese capítulo: “Ibi 1968, memoria histórica de una tragedia obrera”, el Ayuntamiento y la Fundació d´Estudis i Iniciatives Socialaborals han editado una separata, con el objetivo de que los ibenses conozcamos el episodio más doloroso de nuestra historia reciente, según refería el alcalde, Sergio Carrasco. 

Pere Beneito explicaba que la Ley de Memoria Democrática recoge la posibilidad  de reconocer los itinerarios de la memoria, de tal forma que se honre a quienes fueron víctimas de tragedias, en este caso en su mayoría personas inmigrantes que habían llegado a Ibi desde Andalucía o Castilla La Mancha buscando una vida mejor y que, sin embargo, encontraron la muerte aquella tarde del 16 de agosto de 1968.  

El desplegable con la ruta incluye los datos  en cuanto a la magnitud del drama de la explosión de la fábrica de la pólvora, el contexto histórico en el que se produjo, la falta de seguridad laboral, el hecho de que muchas personas trabajaban sin contrato, y que entre las víctimas había nueve trabajadores de 11 a 14 años. Hay referencias asimismo al control oficial y el duelo popular y al impacto mediático que tuvo este trágico suceso. Acompaña un plano del itinerario de memoria, que se iniciaría en la Glorieta de Fofó, el espacio urbano más cercano al lugar donde se ubicó Mirafé; continua por los restos de la fábrica, el barrio de la Ciudad Deportiva y la fábrica Pilen; la parada de la Alcoyana, a la que llegaban inmigrantes venidos a Ibi en busca de trabajo; la Casa del Médico, donde se clarificaron los fallecidos y heridos; la Plaza de la Iglesia, escenario del dolor; la propia Iglesia, que se convirtió en un improvisado tanatorio

; telefónica, donde se acumularon las llamadas los días posteriores a la explosión; el Ayuntamiento, el Casino; el Colegio Cervantes, donde se despidió el cortejo fúnebre; el Cementerio y el Memorial de la Vía, donde podemos leer, al igual que en este desplegable, los nombres de todas las personas que murieron tras la explosión de Mirafé.

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